¿Tu consulta es sobre banca o seguros?
Preguntas más consultadas de Banca y seguros:
Antes de contratar, debes responder de forma veraz al cuestionario que te haga la aseguradora sobre las circunstancias que puedan influir en la valoración del riesgo. Si omites o declaras incorrectamente datos relevantes, la aseguradora puede, según las circunstancias, reducir la prestación o incluso quedar liberada de pagarla si hubo dolo o culpa grave. También puede ser relevante la relación entre el dato omitido y el riesgo cubierto. Si la aseguradora no te sometió a cuestionario o no te preguntó por una determinada circunstancia relevante, con carácter general no puede exigirte que la hubieras declarado. En los seguros de vida o salud, el cuestionario sobre el estado de salud puede ser especialmente importante.
La franquicia es la parte del daño que asume la persona asegurada en caso de siniestro. Por ejemplo, si tienes una franquicia de 200 euros y el daño cubierto asciende a 1.000 euros, la aseguradora pagará 800 euros. Debe estar prevista en la póliza de forma clara. Antes de contratar, conviene comprobar si la franquicia se aplica por siniestro, por año, por cobertura o de otra forma.
Estar infrasegurado significa que el valor asegurado es inferior al valor real de los bienes o del inmueble. Si ocurre un siniestro, la aseguradora puede aplicar una reducción proporcional de la indemnización, salvo que se haya pactado otra cosa o que la póliza excluya esa regla. Por eso es importante declarar correctamente el valor del continente y del contenido y revisar la póliza cuando cambien tus circunstancias.
Si la suma asegurada supera el valor real de lo asegurado, puede existir sobreseguro. El seguro no debe servir para obtener un beneficio superior al daño sufrido: si se produce un siniestro, la aseguradora indemnizará el daño efectivamente causado. Si la suma asegurada supera notablemente el valor de lo asegurado, puedes pedir que se reduzcan la suma asegurada y la prima, y la aseguradora deberá devolver el exceso de las primas percibidas.
Depende del tipo de cláusula. Las cláusulas que delimitan el riesgo explican qué cubre el seguro y suelen ser válidas si están redactadas de forma clara. En cambio, las cláusulas limitativas restringen derechos de la persona asegurada y deben aparecer destacadas y ser aceptadas expresamente por escrito. Si la aseguradora invoca una cláusula limitativa que no cumple esos requisitos, puedes oponerte y reclamar.
Si la aseguradora se retrasa injustificadamente en pagar la indemnización, puede tener que abonar los intereses de demora especiales previstos en la ley. Con carácter general, existe mora si no cumple su prestación en los tres meses siguientes al siniestro o no paga, dentro de los 40 días desde que recibió la declaración del siniestro, el importe mínimo de lo que pueda deber. Estos intereses no proceden cuando el retraso se debe a una causa justificada o no imputable a la aseguradora. Si se produce un retraso, puedes reclamar por escrito el pago de la indemnización y de los intereses que correspondan.
La aseguradora puede valorar el riesgo y fijar condiciones conforme a criterios actuariales y de suscripción, pero no puede discriminar de forma injustificada. Las diferencias de trato deben estar justificadas por datos objetivos y proporcionados al riesgo asegurado. En algunos ámbitos existen reglas específicas, como el derecho al olvido oncológico. Si consideras que te han denegado un seguro o te han impuesto condiciones desproporcionadas por una razón discriminatoria, pide la explicación por escrito y reclama.
La aseguradora puede usar determinados datos de salud cuando sea legalmente posible y sean necesarios para valorar el riesgo o gestionar el seguro. No puede denegarte la contratación ni imponerte condiciones más onerosas por motivos de salud salvo que existan causas justificadas, proporcionadas y objetivamente documentadas. Además, cuando sea aplicable el derecho al olvido oncológico, no puede tener en cuenta los antecedentes protegidos por esa regulación.
Es el tiempo que debe pasar desde que contratas el seguro hasta que puedes usar determinadas coberturas. Por ejemplo, algunas pólizas establecen carencias para intervenciones quirúrgicas, embarazo o pruebas complejas. La carencia debe estar prevista en la póliza y explicarse con claridad antes de contratar. Si necesitas una cobertura concreta desde el primer día, comprueba expresamente si tiene carencia.
Puede excluir determinadas enfermedades preexistentes si la exclusión está válidamente incorporada a la póliza y se formula de manera clara. Si tiene carácter limitativo de los derechos de la persona asegurada, debe estar especialmente destacada y ser aceptada por escrito. Además, debes responder con veracidad al cuestionario de salud, pero no tienes que declarar circunstancias por las que la aseguradora no te haya preguntado. Si consideras que una exclusión no cumple estos requisitos, puedes reclamar.