Respuesta
Como regla general, las empresas no pueden cobrarte cargos adicionales por utilizar instrumentos de pago cuando ese recargo esté prohibido por la normativa, especialmente en pagos con tarjetas u otros medios sujetos a esa limitación. En otros medios de pago, si el recargo no está prohibido, la empresa no puede cobrarte más de lo que realmente soporta por aceptar ese medio de pago y debe informarte de forma clara antes de contratar. En todo caso, no pueden imponerse recargos ocultos o desproporcionados.
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