Respuesta
Puedes escoger la entidad financiera y no tienes obligación de aceptar la financiación que te ofrezca la clínica. Antes de firmar, compara el coste total, intereses, comisiones, plazo, cuotas y consecuencias si el tratamiento no se presta correctamente. Si el préstamo se tramita a través de la clínica y sirve exclusivamente para financiar ese tratamiento, puede tratarse de un crédito vinculado. En ese caso, si la clínica no presta el servicio o interrumpe el tratamiento y no te da solución tras reclamarle, podrías ejercer determinados derechos también frente a la entidad financiadora. Conviene conservar el contrato del tratamiento, el contrato de financiación y toda la documentación entregada.