Respuesta
En principio, no. La publicidad vincula al vendedor y las condiciones anunciadas deben respetarse. Ahora bien, si se trata de un error manifiesto, es decir, un error evidente, grave e indiscutible que una persona consumidora media podía detectar fácilmente, la tienda podría no quedar obligada por ese precio. Por ejemplo, sería distinto anunciar unos zapatos a 50 euros que anunciar por error un producto de alto valor a un precio claramente irreal.
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